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Preguntas y respuestas sobre la Ley del Turismo y el alquiler turístico

(Publicat a Economía de Mallorca, 21/12/2016)

¿Regular equivale a legalizar el alquiler turístico?
No. No es lo mismo “regularizar” (legalizar) que “regular”: regular consiste en establecer condiciones para la explotación y comercialización de uno de los sectores incipientes del negocio turístico como representa el alquiler turístico.

¿Por qué regular el alquiler turístico si ya estaba regulado?
La Ley 4/2012 o “Ley Delgado” sólo regulaba la comercialización de estancias turísticas de alquiler en edificios unifamiliares. Las leyes deben servir para afrontar la realidad, y hoy en día se están comercializando entre 60.000 y 100.000 plazas de alquiler al margen de la norma, tanto en edificaciones unifamiliares como plurifamiliares.

¿Es cierto que afectará a lo que ya estaba regulado y era legal?
No. La nueva Ley NO afecta a los alquileres turísticos que ya se habían dado de alta en base a la Ley 4/2012.

¿Esta regulación favorece los intereses de los hoteleros o los perjudica?
La regulación del alquiler turístico favorece ante todo a la ciudadanía. La patronal hotelera aboga por prohibir el alquiler turístico en plurifamiliares, que es evidente que no es una solución, ya que considera a este segmento como competencia. Aparte de la regulación del alquiler, la nueva Ley acaba con las excepciones en la normativa que habían amparado el crecimiento de plazas hoteleras de los últimos años.

¿Qué tiene que ver esta regulación con el denominado “cambio del modelo turístico”?
Se regula una actividad incipiente del negocio turístico para garantizar el bien común frente a la especulación. Junto con el impuesto de turismo sostenible y el establecimiento de un “techo de plazas” de alojamiento tanto para plazas de alquiler como hoteleras a partir de la bolsa de plazas disponibles que hasta ahora servía para legalizar plazas de establecimientos hoteleros (en el caso de Mallorca es de unas 45.000), esta regulación permite avanzar hacia un modelo turístico que transforme progresivamente los récords de turistas en mejoras sociales y medioambientales.

¿Por qué se ponen tantos requisitos al negocio del alquiler turístico?
Los gobiernos deben dar facilidades a la actividad económica, pero también poner condiciones que garanticen la prosperidad compartida y en nuestro caso, un modelo turístico que tienda a la sostenibilidad y a la calidad. No se puede hablar de turismo de calidad y dejar que se comercialice cualquier cosa y de cualquier manera. Al mismo tiempo, esas condiciones deben contener aspectos sociales, medioambientales y de calidad del servicio que se ofrece, y eso es lo que hace la Ley.

¿Regular los pisos turísticos no favorece un crecimiento insostenible?
Si se pudiera alquilar cualquier piso como servicio turístico, sí. Por eso en este aspecto la norma es restrictiva, porque hay que garantizar tanto el derecho a la vivienda como la convivencia entre turistas y residentes. Ayuntamientos y Consells insulars, además, deberán zonificar e indicar dónde se pueden alquilar plurifamiliares y dónde no, en el mismo sentido. En Eivissa, por ejemplo, no se podrán alquilar pisos turísticos como exigen las instituciones locales, pero además las instituciones locales dispondrán de herramientas normativas y de un régimen sancionador para perseguir el alquiler ilegal.

¿Qué tiene que ver el acceso a la vivienda con el alquiler turístico?
Mucho: al ser una sociedad turística, la presión del turismo ya no sólo sobre el territorio sino sobre las plazas residenciales a raíz del nuevo fenómeno del alquiler ocasiona un incremento de los precios de las viviendas que en este momento ya afecta a residentes que no pueden asumir los precios del alquiler en determinadas zonas, como el caso citado de Eivissa. En paralelo a la Ley del Turismo el Govern también impulsará una Ley de la Vivienda que sea complementaria de ésta y garantice el derecho de acceso a una vivienda digna por delante de las posibilidades de negocio. Por esta misma razón la Ley prohíbe directamente el alquiler turístico en viviendas de protección oficial o de promoción pública.

¿Puede un gobierno regional establecer condiciones para operadores globales como las plataformas digitales que comercializan hoy en día el alquiler turístico?
Puede y debe hacerlo, en tanto que la actividad de estos operadores (tipo AirBnB) se desarrolle en el ámbito territorial de las Illes Balears y además lo hacen en un sector económico estratégico que además genera impactos sociales y medioambientales, no todos ellos positivos. Estos operadores son junto con los propietarios un actor clave en el desarrollo exponencial en estos últimos años del alquiler turístico, y por tanto se les exigirá que sólo puedan comercializar establecimientos dados de alta de acuerdo con las condiciones marcadas por la Ley.

¿Acabará esta regulación con los problemas asociados al alquiler turístico?
Esta regulación es un instrumento más, que viene a regular el alquiler turístico como actividad que hoy es mayoritariamente ilegal (en negro) o alegal (acogida a la Ley de Arrendamientos Urbanos pero no acorde a los estándares que hay que exigir a un negocio turístico). Además, lo hace pensando en el bien común, en el derecho a la vivienda y en un turismo que tienda a la calidad y a la sostenibilidad. Otros destinos turísticos como Barcelona, París o Nueva York tienen serios problemas con el alquiler turístico a pesar de tenerlo regulado, ya que se trata de una cuestión compleja, global y con intereses antagónicos. Al menos en nuestro caso, los impulsores de la regulación tenemos claro hacia dónde queremos ir.

Ecotaxa: guerra política i bé comú

(publicat a El Periscopi el 18/09/2016)

L’impost turístic ha estat ben rebut pels turistes, car és allò habitual a altres destinacions turístiques de renom, com la nostra, siguin ciutats com Berlín o països competidors com Tunísia, que per cert mantén la seva taxa a pesar de les dificultats objectives pels atemptats terroristes de l’any passat. De fet, era necessari disposar d’una eina fiscal que es pogués destinar prioritàriament al medi ambient i a la recuperació dels impactes negatius d’una activitat turística intensiva en el temps i en l’espai limitat del qual disposam a les Illes.

Tampoc no hi ha hagut problemes pel que fa a l’aplicació a diferència de la primera ecotaxa, i de fet el gruix dels establiments de pernoctació varen córrer a apuntar-se per cobrar-lo i declarar-lo (recordatori: no el paguen els hotelers, sinó els turistes), i el ritme de recaptació és bo. De fet, la comissió encarregada de definir la destinació dels fons d’aquest primer any ja ha prioritzat els projectes que tenguin a veure amb l’aigua.

Però ara resulta que la Federació Hotelera, els mateixos que havien anunciat l’apocalipsi primer si guanyàvem les esquerres les eleccions democràtiques, i segon si tiràvem endavant amb l’ecotaxa, presenten després de la «millor» temporada turística de la història un recurs per mirar de tombar l’impost amb els tribunals.

Malgrat els advocats de què disposa la FEHM deuen cobrar almenys deu vegades més que els de l’administració autonòmica, confio en què el poder judicial no tindrà gaire en compte els magres arguments contraris a l’impost i al sentit comú defensats pels màxims representants del poder econòmic. Igual que no s’ha cedit tampoc des del poder polític.

Perquè aquesta és la qüestió de fons: la democràcia són contrapesos, i si el poder polític es mantén subordinat al poder econòmic, el bé comú és mal de fer defensar . Per tant, avançam amb l’aplicació de l’impost i els hotelers, malgrat la polèmica infundada, guanyen més doblers que mai. El dia que ells facin un gest també en defensa del bé comú, aquest dia, podrem dir que definitivament les coses han començat a canviar de bon de veres.

Turismo ¿excelente?… ¡Trabajo decente!

(publicat a Economia de Mallorca, 12/09/2016)

No era la primera vez que habían sido nominadas a un premio así, de hecho el Govern ya las propuso hace un año a la Medalla al Mérito Turístico que otorga el Ministerio entonces regentado por Soria. Las camareras de piso de nuestras islas han tenido que esperara los I Premios al Turismo convocados por Vicepresidencia de la CAIB, en los que el jurado les ha concedido por unanimidad el premio al reconocimiento al trabajo y el esfuerzo.

Y es que sin su trabajo y esfuerzo, el de Dolores, Angelina, Isabel, Soledad, Esther, Pepi y María, los testimonios de las camareras mallorquinas recogidas en el libro de Ernest Cañada Las que limpian los hoteles, la «potencia turística» que somos no existiría. Entre otras cosas porque es inimaginable pensar en una habitación de hotel adecentada sin el trabajo de miles como ellas. Ellas son las madres del turismo. Ellas, invisibilizadas en detrimento de los padres emprendedores del turismo, hombres, ricos, hechos «a sí mismos» a costa de la explotación de ellas.

De ahí la importancia que desde los poderes públicos se contribuya a hacer visible lo que representa y ha representado el colectivo, tanto las mujeres como los hombres que han trabajado desde abajo en los últimos cincuenta años en “nuestros” hoteles, porque son ellas y ellos quienes han hecho y hacen posible, entre otros actores y elementos, el turismo que tenemos. Y algunos, como el amigo Domingo Morales, que nos dejó hace pocas semanas y seguro celebraría este premio con alegría, lucharon y se dejaron la piel para conseguir unas condiciones de trabajo dignas en las empresas tuísticas que hoy peligran más que nunca.

Porque cuantos más turistas tenemos, resulta que no hay más empleos, sino más carga de trabajo, y esta es una de las cuestiones que vale la pena transformar si queremos hablar de un turismo y un modelo económico diferentes, que den valor (y no solo precio) a la tierra y a la gente que trabaja en el turismo: no habrá turismo “excelente” sin trabajo decente.

Sí, suena a lema de pancarta en manifestación obrera, pero invito a esos señores de traje y corbata que se pasan el día negociando acciones y operaciones especulativas que mueven cientos de millones de euros en el mercado del turismo global a que paren un momento, y lean el libro de Cañada. Que escuchen a las camareras de hotel, y pongan cara y ojos a su Monopoly de números fáciles y beneficios millonarios ganados sin sudor ni sufrimiento.

Es por todo ello que pensar en las camareras de piso, hacerlas visibles y reconocer su papel, ya empezamos a construir un modelo turístico diferente. Porque de aquello de lo que no se habla es como si no existiera, y si estamos aquí es gracias a ellas.

Premi del turisme a les cambreres de pis

(Publicat a El Periscopi, 12/09/2016)

No era la primera vegada que havien estat nominades a un premi així, de fet el Govern ja les va proposar ara fa un any a la Medalla d’Or al Mèrit Turístic que atorga el Ministeri en aquell moment encapçalat per Soria. Han hagut d’esperar als I Premis al Turisme convocats per Vicepresidència, als quals el jurat els ha concedit per unanimitat el premi al treball i l’esforç.

I és que sense el seu treball i el seu esforç, el de na Dolores, n’Angelina, na Isabel Moreno, na Soledad, n’Esther, na Pepi i na María, els testimonis de les cambreres illenques recollides al libre d’Ernest Cañada, Las que limpian los hoteles, la «potència turística» que som no existiria. Elles, que representen a milers com elles treballadores de l’hoteleria, són les mares del turisme. Elles, que han estat invisibilitzades en detriment dels emprenedors cappares del turisme, homes, rics, fets «a ells mateixos» a costa de l’explotació d’elles.

D’aquí la importància que des de les institucions públiques es contribueixi a fer visible el que representa i ha representat el col·lectiu, tant les dones com els homes que han fet feina des d’abaix en els darrers cinquanta anys als «nostres» hotels, perquè són elles i ells que han fet i fan possible, entre d’altres actors i elements, el turisme que tenim. I alguns, com l’amic Domingo Morales, que ens va deixar fa poques setmanes, i qui ben segur celebraria aquest premi amb alegria, van lluitar i s’hi van deixar la pell per aconseguir unes condicions dignes de feina a les empreses turístiques que avui perillen més que mai.

Perquè com més turistes tenim, resulta que no hi ha més llocs de feina, sinó més càrrega de treball, i aquesta és una de les qüestions que val la pena transformar si volem parlar d’un turisme i un model econòmic diferent, que valoritzi la terra i la gent que hi treballa: no hi haurà turisme «excel·lent» sense feina decent. Per això és que pensar en les cambreres de pis, fent-les visibles i reconeixent el seu paper, començam a construir un model turístic diferent, perquè d’allò que no es parla és com si no existís, i si som aquí és gràcies a elles.

De límits i de sostres

(publicat a El Periscopi, 5/09/2016)

Tot té un límit, inclosa la paciència, i depèn del que cadascú sigui capaç d’aguantar. Però en ecologia, aquests límits són objectius: si es sobrepassen, els desequilibris posen en perill la supervivència de l’ecosistema, si més no en les mateixes condicions de gaudi per als seus actors, que fins a la data. I quan l’ecosistema és una illa, o un arxipèlag, com és el nostre cas, els límits es fan encara més evidents.

I és que malgrat la sensació accentuada per les circumstàncies de l’entorn geopolític i els problemes dels «competidors» turístics, resulta que ja fa estona, molta estona, que hem sobrepassat els nostres propis límits. Fins al punt que la resiliència, és a dir, la capacitat d’auto-re-generació dels recursos naturals (els aqüífers en són un bon exemple), es posa en perill. En altres paraules: correm el risc de no poder tornar a re-equilibrar tot això, i els primers a perdre serem nosaltres en termes de qualitat de vida.

És aquí que entra en joc el que podem fer o deixar de fer com a societat, des de les nostres diferents responsabilitats i rols, ja sigui com a individus-ciutadans-consumidors, ja sigui com a polítics-representants de la col·lectivitat. És obvi que l’activitat turística és la que genera una petjada ambiental més grossa, i que per tant les mesures de força han de venir de la mà de les polítiques públiques relatives a l’economia i el medi ambient.

En economia i política turística, establir un sostre de places d’allotjament, tant hoteleres com de lloguer turístic (de manera simultània a la regulació d’aquesta activitat) és una fita tan imminent com necessària. De la mateixa manera s’ha de fixar (i això és una qüestió gairebé més científica que política, però cal empenta política per establir-la) la capacitat de càrrega dels nostres espais naturals, perquè si nosaltres ens agobiam per la massificació a determinades cales, vos imaginau què en deu pensar l’ecosistema que ens suporta, i que no té la possibilitat de queixar-se? Arreu del món s’estableixen limitacions d’accés als espais naturals protegits, un nombre màxim de gent que els pot visitar diàriament, i també toca fer-ho a casa nostra, encara que sigui perquè… vivim sobretot del paisatge?! Esper, en el mateix sentit, que els participants a la comissió de l’Impost de turisme sostenible tenguin clar que justament ara més que mai, els projectes que l’ecotaxa ha de finançar han d’anar clarament destinats a les qüestions esmentades, així com a preservar els recursos naturals limitats, com l’aigua o el territori mateix.

Com a societat civil, hem de ser conscients de dos condicionants externs a les necessàries polítiques de decreixement (o de prosperitat sense creixement, per evitar en termes de Jackson): primer, el context geopolític, que desvia centenars de milers o fins i tot milions de turistes cap a les Illes a la recerca d’una destinació «segura» (només a França per mor dels atemptats dels darrers mesos el turisme ha minvat un 15%). Segon, l’absència total de control sobre els aeroports propis, principal eina reguladora del flux humà al nostre arxipèlag. Sobre el primer és difícil intervenir, però el segon hauria d’estar en el centre de les exigències de la societat civil. Com a qualsevol poble que persegueixi un desenvolupament sostenible tant en termes humans com ecològics, o tenim control sobre això, o no passarem de les mesures de contenció. Que està prou bé, però arribats a aquest punt de la història m’atreviria a dir que no és moment de posar sostre a les nostres aspiracions, i sí de de ser realistes sense renunciar a res, però sabedors de què no ens ho posaran gens fàcil. És molt el que ens hi jugam, i val la pena lluitar-ho.