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Constitucionalistas vs constituyentes

(Publicat a Economía de Mallorca el 5/12/2016)

Italia votaba hace unas horas una reforma constitucional de calado, obviamente y con el contexto y la correlación de fuerzas actual, en detrimento de los derechos sociales y en beneficio de los mercados.

Parece que Renzi es incapaz de tomar nota de lo que está pasando en toda Europa, o en Estados Unidos: si se aparcan las políticas de centro-izquierda, socialdemócratas o como las quieran llamar ustedes, viene el fascismo.

Mientras, en Españistán hemos llegado a la semana de celebración de “nuestra” sacrosanta Constitución, solo reformable para satisfacer a los mercados (artículo 135: los pagos financieros tienen prioridad frente a las personas), y más que interpretable en lo que respecta a los derechos de la ciudadanía. La maquinaria del poder y sus lacayos vuelven a cantar como cada año las maravillas de un texto constitucional que se refrendó en 1978 con ganas de dejar atrás de la dictadura pero que no lo olvidemos, se redactó en inferioridad de condiciones por parte de las fuerzas demócratas y de izquierdas frente a los militares y partidarios del régimen.

Un texto constitucional, ni en el estado español ni en ninguna parte, no es la Biblia. No es un libro de doctrina, sino el marco de reglas del juego y de convivencia que en nuestro caso juega a tres niveles de equilibrio: separación de poderes, equilibrio capital-trabajo (es decir, desarrollo económico teniendo en cuenta los derechos de la clase trabajadora), y equilibrio territorial.

Los tres equilibrios son en este momento bastante inestables, por no decir insostenibles: el propio Tribunal Constitucional se ha convertido en un tribunal político con nada que decir sobre derechos constitucionales como la vivienda o el trabajo; el contrato social, especialmente desde la reforma constitucional y el desmantelamiento de servicios públicos, se ha roto; y finalmente no hay salida ni comprensión frente al conflicto territorial, ni en lo que respecta a Catalunya, ni a las ansias de justicia fiscal de territorios como el País Valencià y les Illes, con servicios y una financiación per càpita muy por debajo de la media a pesar de ser los que más aportamos en impuestos.

No tocar la Constitución solo hará la situación aún más insostenible. Y tampoco hay condiciones para mayorías cualificadas que apunten a una transformación en positivo, en términos de reequilibrio. Si este fuera un país verdaderamente democrático, no habría miedo a lo que hay que hacer: dejar que la gente y los pueblos decidan, digan de qué nuevo marco o marcos queremos dotarnos, si monarquía o república, qué tipo de estructuras de estado nos convienen, cómo se garantizan unos servicios públicos de calidad que den cobertura a tanto derecho constitucional convertido hoy en día en papel mojado… Activar procesos constituyentes, desde abajo, desde cada territorio, decidiendo qué queremos ser y cómo queremos organizarnos.

Un ejercicio de democracia plena, impensable para quienes en estos días se llenarán la boca defendiendo lo buenísima que es la democracia que tenemos.

20N: saldo a favor del Régimen

(Publicat a Economía de Mallorca, 23/11/2016)

Este fin de semana se han cumplido 41 años de la muerte del dictador, que no es lo mismo que decir 41 años sin ausencia de dictadura. La transición ha sido idealizada y ensalzada por los beneficiarios del nuevo régimen, pero es justo decir que las negociaciones y pactos se hicieron con una desigual correlación de fuerzas entre quienes controlaban el Estado, el ejército y los tribunales por un lado, y quienes habían sobrevivido a cuatro décadas de persecución, muertes, cárcel y torturas en defensa de la democracia, por otro.

No es justo pensar que los segundos no hicieron todo lo que pudieron para que esto que “disfrutamos” desde el 78 se pareciese a una democracia moderna, pero tampoco lo es considerar a los primeros y a sus herederos demócratas “de pro”, porque nunca lo han sido. La dictadura la fabricaron ellos, la democracia se encargaron de que no perjudicase a sus intereses. Todo lo demás es literatura al servicio del poder.

Y más allá de las intencionalidades, desde el golpe de Estado de 1936 llevamos un par de más años de dictadura que de democracia, y eso se nota. Nada que ver con otros países con revoluciones democráticas en los siglos precedentes a sus espaldas, que afianzan las instituciones, las políticas públicas y sobre todo, la cultura democrática. Porque la democracia requiere de cultura, y no sólo de procedimientos. De prácticas sociales, y no sólo de normas. De justicia, y no sólo de tribunales.

Como estuvo tantos años prohibido hacerlo, nos hemos llegado a creer que votar ya era democracia, y no lo es. De hecho todavía se prohíbe votar a muchos, y sino que se lo pregunten a las gentes de Catalunya. Cuando un pueblo se empodera, sale a las calles y exige cambios, sea en el 15M, en el procés català o en la última concentración contra el TTIP, y quienes mandan en las instituciones dicen que no, que no se puede votar, que no tenemos derecho a decidir, está claro que algo va mal. Que esta democracia no es tal, ni la transición tan modélica como nos la habían contado.

Mientras no sea asumida como práctica social, como cultura popular, como credo civil, la democracia seguirá estando ausente, como cantaba Javier Krahe. El PP no necesita la democracia, y a las oligarquías les molesta, porque la democracia de verdad implica equilibrios de poder, y lo que tenemos son unos desequilibrios tremendos como nunca entre los de arriba y los de abajo, ricos y pobres, minorías privilegiadas y mayorías sociales precarias.

La democracia implica tener opción a cambiar eso, y todo apunta a que no nos van a dejar. Semanas antes de este 20N, quienes mandan de verdad nos lo dejaron claro con ese golpe de estado en el PSOE que nadie se atreverá a comparar con un 23F, pero que nos dejará dramáticas consecuencias e irreversibles. Como el gobierno del PP más rancio de este régimen del 78, decadente pero eficaz en sus propósitos, al que lo mismo le da anunciar recortes de servicios que de libertades, amenazando con prohibir los populares memes de internet. Como hacía Franco con los pasquines de quienes desde la lucha clandestina defendían la democracia.

Canviar reforma per reacció

(Publicat a ElPeriscopi, 24/10/2016)

El comitè federal del PSOE va decretar ahir un canvi de rumb històric en el partit de referència de l’esquerra a Espanya en els darrers 137 anys. La defenestració de Sánchez fa unes setmanes ha estat anecdòtica en relació a les dues qüestions realment importants en tota aquesta qüestió.

Primer, l’enterrament de la democràcia interna, que ha convertit el primer partit que es va atrevir a celebrar primàries en un autèntic cortijo de González, Díaz i Fernández-Vara. Aquest darrer, justificava sense complexos el cop d’estat al comitè federal dient que això de deixar decidir als militants «no formava part de la cultura del PSOE», que «a la gent si la deixes votar, tot ho veu blanc i negre, i li costa veure els matisos». Que millor que decideixin ells, «els elegits», capaços de mantenir una falsa equidistància entre l’obediència a la militància o a l’oligarquia. Llàstima que al final s’imposin personatges com aquests a un partit que va tenir morts, exiliats i represaliats en la seva lluita per la democràcia, mentre Fernández-Vara, supòs que per allò dels matisos, militava a l’Alianza Popular del franquisme sociològic: tot sembla indicar que ni tan sols ara té la més mínima noció del que significa la paraula democràcia.

Segon, el canvi de la reforma per la reacció. Amb la investidura a Rajoy, el PSOE fa un punt i apart en el que la socialdemocràcia reformista ha representat històricament. El PSOE sempre havia estat el partit del progressisme moderat, dels canvis a foc lent, de l’adaptació a la realitat, fins i tot en la seva configuració territorial. Amb la decisió d’ahir, els de Ferraz s’han passat al costat obscur, el de la reacció, perquè facilitar el govern a un partit de dretes i corrupte no és que sigui molt d’esquerres, ni molt coherent per molt complexa que sigui la realitat.

Els qui encara pensam que la política no sols és font de problemes sinó també ho ha de ser de solucions davant l’estat de coses potser hem pecat d’ingenus en haver cregut que el sentit comú faria ara més que mai estendre un cordó sanitari front al partit més corrupte de la història. El mateix que ara quedarà legitimat per decretar noves retallades amb l’excusa que Brusel·les (ho) mana, es seguirà carregant la separació de poders amb la utilització més barroera de l’aparell de l’estat i la manipulació convenient de la justícia, i aprofundirà en el menyspreu a la diversitat territorial i al dret a decidir dels pobles. Aquesta és la imminent i més lamentable conseqüència del que va passar ahir al comitè federal del PSOE.

I finalment: que alguns no es facin il·lusions. Aquest punt d’inflexió del PSOE afebleix el conjunt de l’esquerra, en tant que es fa ben difícil fins i tot imaginar una alternativa viable i coherent front a la dreta, i reforça l’hegemonia del Partit Popular una vegada confirmat el paper de Ciudadanos com a partit circumstancial. Així que preparau-vos, que vénen corbes!

Conseqüències

(Publicat al DBalears el 6/10/2016)

Molt s’ha parlat aquests dies sobre les conseqüències a les Illes d’un futurible suport del PSOE a la investidura de Rajoy mitjançant l’abstenció de diputades i diputats socialistes. Fa just una setmana, escrivia des d’aquesta mateixa tribuna sobre la guerra total desfermada entre les files socialistes, quan encara no s’havia celebrat el seu comitè federal, i lloava l’aguant que fins aleshores havia tingut Pedro Sánchez, i la posició defensada pel PSIB, en el sentit de plantejar com a «solució» a Espanya un pacte semblant al que tenim a les Illes, que inclogués partits d’esquerres i sobiranistes.

Dies després, Sánchez ha estat defenestrat al seu partit, i relegat a la quarta o cinquena filera en el seu escó al Congrés. Tota una metàfora de fins a quin punt s’han imposat els del «No però sí» de Díaz i els «barons» a toc de corneta dels poders fàctics. Perquè aquest és el tema: tombat Sánchez i tombada la possibilitat que sigui la militància socialista els qui decideixin què s’ha de fer, ningú dels que ha «guanyat» s’atreveix a dir obertament que tot això era per facilitar el govern a Rajoy i salvar un model d’Espanya profundament hegemonitzat (per no dir abduït) per la dreta, en tots els sentits… És el «no però sí», el segell de la hipocresia i la falsedat que el 15M volia desterrar de la política.

Afortunadament, el PSIB i els seus diputats es mantenen, i segueixen defensant les cada vegada més escasses possibilitats de pacte a l’esquerra, i la participació democràtica de l’afiliació socialista en el procés. Per això, i malgrat aquests dies s’han forçat titulars i declaracions (incloses algunes meves) per mirar de consolidar la idea de caos i divisió al si del pacte d’esquerres a les Illes, me tem que si Rajoy acaba essent president el que tindrem aquí són uns Acords pel Canvi més forts i cohesionats que mai: el pacte en sortirà reforçat, després de la tempesta.

Perquè des de Madrid, que mai ens han plogut ni flors ni doblers, sinó tot el contrari, la dissidència serà més castigada que mai, i els partits del pacte, i fins i tot els de l’oposició, haurem de conviure en la trinxera de la defensa de la dignitat del nostre poble i la seva gent, oblidar-nos de renous innecessaris, i revisar ara sí les possibilitats i les prioritats d’uns temps que s’anuncien foscos. Com Gramsci, vos ho diu un pessimista de la raó, però un optimista de la voluntat.